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Nuestra filosofía

El término educare proviene del verbo latino educere cuyo significado es sacar afuera, hacer salir. Educare refuerza ese significado siendo su definición: ejercer de guía para que el otro saque lo mejor de sí mismo, siendo protagonista de su propio proceso.

Hub es un término anglosajón que atiende a varias definiciones en diferentes ámbitos. Dentro de los aeropuertos, hub es un centro de conexión del que salen y entran vuelos de larga distancia. En informática es un concentrador que permite conectar múltiples dispositivos a un ordenador al mismo tiempo. Así, tomando estas definiciones, hub es un  espacio para el encuentro e intercambio con otros.

Ambos términos vienen a representar la esencia que nos guía en Educare Hub; conectar con nosotros mismos a través del aprendizaje para sacar y desarrollar nuestras potencialidades y desde ahí poder conectar con los otros y con el mundo.

Los seres humanos no somos meras cajas donde depositar información, somos algo mucho más complejo y rico. Educare Hub se presenta como un centro multidisciplinar donde van a convivir diferentes disciplinas, como la música y otras artes junto con el desarrollo personal.

La ciencia, más concretamente la neurociencia nos habla de la plasticidad de nuestros cerebros, son moldeables al igual que otros músculos del cuerpo y lo son durante toda la vida. Se ha producido una democratización de la inteligencia pasando de ser un concepto estático a uno mucho más dinámico y desarrollable.

Desde esta premisa, el potencial de nuestros alumnos es ilimitado, y ese es el compromiso que adquirimos en Educare Hub, desarrollar y expandir el potencial de cada uno de nuestros alumnos.

También se habla desde la neuroeducación de la importancia que las emociones tienen en el proceso de aprendizaje. Aprendemos más acerca de lo que nos gusta y sobre todo si nos gusta quien nos lo enseña. El cerebro solo aprende si hay emoción.

Esta es otra de las premisas en las que creemos desde Educare Hub, crear un entorno positivo y seguro para que el aprendizaje florezca.

Así, el aprendizaje se torna un camino sin final y es el propio camino el que pasa a ser el objetivo primordial. Disfrutar de ese camino, alimentar la sed de aprendizaje se convierten en los objetivos principales. Desde ahí, desde esa sed inagotable de aprendizaje podremos llevar a nuestros educandos hasta donde ellos quieran llegar.